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La ruta de la Primavera Oaxaqueña

  • Foto del escritor: Netolín Chávez Gallegos
    Netolín Chávez Gallegos
  • 16 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

La llamada “Primavera Oaxaqueña” se perfila, así, como un proyecto en construcción: con logros que no pueden ser ignorados, pero también con desafíos que exigen una mirada crítica, técnica y permanente por parte de la sociedad y de las instituciones.



El Tercer Informe de Gobierno del gobernador Salomón Jara Cruz, presentado el 1 de diciembre de 2025 ante la LXVI Legislatura Constitucional del Estado, constituye un ejercicio institucional que trasciende la formalidad constitucional. Como todo informe de esta naturaleza, ofrece una fotografía del rumbo gubernamental, pero también abre un espacio legítimo para el análisis crítico sobre el alcance, la consistencia y la sostenibilidad de las políticas públicas implementadas.


El documento se articula a partir de ocho ejes rectores que delinean con claridad la narrativa central del actual gobierno: la reorientación del modelo de desarrollo estatal con énfasis en los sectores históricamente excluidos. Esta premisa no es menor en un estado como Oaxaca, marcado por profundas desigualdades estructurales y una compleja realidad social y territorial.


Uno de los puntos más relevantes del informe se encuentra en el rubro de transformación social, donde se reporta la salida de cientos de miles de personas de la pobreza multidimensional. La cifra, sustentada en datos preliminares, plantea un avance significativo que, sin embargo, exige una lectura cuidadosa. Más allá del impacto inmediato, el verdadero desafío será evaluar la permanencia de estos resultados en el mediano y largo plazo, así como la capacidad institucional para evitar retrocesos frente a escenarios económicos o políticos adversos.


En este contexto, resulta pertinente destacar el mensaje implícito del informe: el gasto público ha sido utilizado como un instrumento activo de política social y no como una mera repetición de inercias administrativas. No obstante, el éxito de esta estrategia dependerá de mecanismos sólidos de evaluación, transparencia y rendición de cuentas que permitan medir su eficacia más allá del discurso gubernamental.


En materia de desarrollo social y humano, la atención a personas con discapacidad y la creación del Centro de Autismo representan un giro relevante en políticas públicas tradicionalmente relegadas. La integración de niñas y niños con trastornos del espectro autista al sistema educativo regular plantea avances importantes en términos de inclusión; sin embargo, su implementación requiere recursos suficientes, capacitación docente continua y seguimiento especializado para que no quede únicamente en el plano declarativo.


El informe también subraya acciones orientadas a la gobernabilidad y la paz social. La afirmación de que Oaxaca se mantiene entre las entidades más seguras del país, así como la firma de 143 acuerdos de paz desde 2022, reflejan una apuesta por el diálogo y la concertación como vías de resolución de conflictos. En un estado con una fuerte tradición comunitaria y alta conflictividad social, esta estrategia resulta pertinente, aunque su efectividad debe medirse en la capacidad de prevenir conflictos futuros y no solo en atenderlos una vez manifestados.


Otro elemento central es la coordinación con el gobierno federal, presentada como un factor estratégico para el desarrollo estatal. La relación institucional con la presidenta Claudia Sheinbaum se perfila como un canal para la gestión de recursos y la ejecución de proyectos de gran escala. No obstante, esta coordinación plantea también el reto de preservar la autonomía de las decisiones locales y garantizar que las prioridades estatales no queden supeditadas exclusivamente a la agenda federal.



Un aspecto que merece atención es el reconocimiento explícito de pendientes y retos por atender. Lejos de debilitar el informe, esta admisión introduce un tono de realismo que resulta saludable en la comunicación gubernamental. Reconocer límites y áreas de oportunidad es, en sí mismo, un acto de responsabilidad política.

En suma, el Tercer Informe de Gobierno presenta un balance que muestra avances claros, pero también plantea interrogantes legítimas sobre la profundidad y durabilidad de los cambios emprendidos. Más que una conclusión definitiva, el informe debe entenderse como un punto intermedio en un proceso de transformación que aún requiere consolidación, evaluación constante y apertura al escrutinio público.


La llamada “Primavera Oaxaqueña” se perfila, así, como un proyecto en construcción: con logros que no pueden ser ignorados, pero también con desafíos que exigen una mirada crítica, técnica y permanente por parte de la sociedad y de las instituciones. Solo desde ese equilibrio entre reconocimiento y exigencia podrá fortalecerse la vida pública del estado y la confianza ciudadana en sus gobernantes.



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