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La edad del poder

  • Foto del escritor: Santy Cervantes
    Santy Cervantes
  • hace 10 horas
  • 2 Min. de lectura

Hace unos días la presidenta Claudia Sheinbaum nombró a Roberto Velasco Álvarez como secretario de Relaciones Exteriores y la conversación no tardó en reducirse. No se habló de la revisión del T-MEC. No de la política exterior de Trump y su lógica de presión permanente. No de las tensiones migratorias ni de lo que México necesita en este momento en política exterior. Se habló de que tiene 38 años, y ahí se quedó la discusión.


Roberto Velasco Álvarez - Secretario de Relaciones Exteriores de México

Lo curioso es que Velasco no cayó del cielo. Fue subsecretario para América del Norte, que es probablemente la posición más expuesta de toda la cancillería. Negoció frente a frente en momentos donde un paso en falso se pagaba caro: aranceles, migración, seguridad, frontera, o cualquier ocurrencia del presidente Donald Trump. Estuvo ahí cuando había que estar, no como observador sino como interlocutor directo.


Antes de eso: director de Comunicación Social, jefe de unidad, encargado del despacho. No es alguien que llegó de afuera con una recomendación. Es alguien que creció dentro. Pero claro, tiene 38 años.


Hay una cosa que la política mexicana no ha sabido sacudirse: esa convicción de que la experiencia se mide en tiempo, no en resultados. Que alguien con décadas en el sistema es más confiable que alguien que lleva menos años pero ha estado en las trincheras correctas. Porque para decirlo de una forma coloquial, Roberto Velasco no ha sido espectador, ha sido protagonista.


En estas líneas, no se está aseverando que Velasco vaya a ser el gran canciller de la política moderna. Eso lo veremos. Lo que sí aseveramos es que el escepticismo que se le aplica no viene de su experiencia, sino de su fecha de nacimiento. Y eso dice más de quien lo señala que de él.


Antes de finalizar, no podemos dejar de lado un tema del que poco, o casi nada, se habla: nadie cuestiona con la misma energía -o campañas pagadas- a funcionarios mayores con trayectorias igual o más cuestionables. El escrutinio no es parejo. A los perfiles jóvenes se les pide demostrar antes de actuar; a otros se les da el beneficio de la duda por sus años, a pesar de que estos no sean de experiencia.


El nombramiento de Velasco ocurre en un momento que no admite improvisación: T-MEC en revisión, Washington, particularmente Trump, más agresivo que nunca, presión migratoria sin señales de ceder. Si Sheinbaum apostó por él en este contexto, hay que asumir que la decisión no fue tomada a la ligera. Lo mínimo que podemos hacer es darle esa oportunidad antes de descartarlo por algo tan arbitrario como los años que lleva vivo.


Pero bueno… yo nada más digo.




Internacionalista y maestro en Comunicación Política. Cofundador de Pangea Consultoría.

Siempre atento a procesos políticos contemporáneos, con enfoque en poder, narrativa y geopolítica.


Santy Cervantes - Roberto Velasco Álvarez



**Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente la postura de Tinta Negra.

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