top of page

El nada Maduro, Trump

  • Foto del escritor: Santy Cervantes
    Santy Cervantes
  • 21 ene
  • 3 Min. de lectura
Cuando las normas internacionales dejan de importar y el poder personal se coloca por encima de los acuerdos entre Estados.


El inicio de año fue bastante intenso para todo el mundo. Y no precisamente porque se hayan alargado las fiestas de fin de año, sino porque Donald J. Trump, el presidente constitucional de Estados Unidos de América, decidió el 3 de enero que era una buena idea secuestrar al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro.

 

Y eso es algo que debe preocupar a cualquier persona que habite nuestro planeta, ya que no fue cosa menor, hablamos de una madrugada de bombardeos en la capital venezolana, y una operación dentro del Palacio de Miraflores que según medios internacionales dejó decenas de muertos. Todo por la decisión unilateral de un presidente lleno de poder, al frente de una potencia global.

 

La ambición de poder de Trump es tal que ni siquiera tuvo que mentir o fingir que la intervención era por la democracia venezolana, dado que en su primera conferencia otorgada después del suceso, aceptó que su objetivo es el petróleo, ese recurso que muchas veces nos han intentado hacer creer que ya no tiene relevancia pero que sigue siendo el principal eslabón de la geopolítica mundial.

 

Trump es, además de la persona más poderosa del mundo, alguien ególatra, narcisista, clasista, racista, xenófobo, y con señalamientos de pedofilia; o al menos eso es lo que estaba por comprobarse con los archivos de Jeffrey Epstein sobre la red de pedofilia que lideraba, pero no cabe duda que una invasión extranjera y el secuestro de un presidente son la mejor idea de cortina de humo para desviar la atención. Porque sí, en política nada es casualidad, pero sí causalidad.

 

Sin embargo, lo que está sucediendo en Estados Unidos, y que es por muchos medios ignorado o minimizado, es algo que debería tener en alerta a cualquier persona; violación de derechos humanos, asesinatos a sangre fría de ciudadanos estadounidenses, “bromas” sobre no realizar más elecciones y polarización exacerbada de la sociedad; haciéndose así de enemigos donde más le favorezca y cuando así lo necesite.

 

Cuando las normas internacionales dejan de importar y el poder personal se coloca por encima de los acuerdos entre Estados, el problema ya no es solo Venezuela: es el orden internacional entero el que entra en crisis.

 

Su actuar encaja perfectamente con un término que este año tomará relevancia y que seguramente poco a poco comenzaremos a leer más en las noticias: la egopolítica.

 

Este término ha sido considerado por el think tank español CIDOB, como uno de los principales para este 2026 en cuestiones de estudios internacionales, y nos habla de un tipo de política que se caracteriza por líderes que gobiernan desde el narcisismo y que genera un vínculo de fanatismo ciego con sus seguidores. Es decir, el vínculo entre el político y la ciudadanía que lo sigue se convierte cien por ciento emocional, y deja de lado a la ciudadanía verdaderamente objetiva y crítica.

 

Trump en Estados Unidos, Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, entre muchos políticos más, se convierten en estandartes de esta forma de hacer política, que si bien no es nueva, retoma una fuerza importante en este año.

 

Mientras se realiza la lectura de esta columna, posiblemente Trump ya decidió invadir Groenlandia, o México, o anexarse a Canadá como su estado número 51; todo depende de que tan bien o mal pasó su noche el mandatario más poderoso del mundo, de qué nuevos archivos que lo mencionen se vayan a hacer públicos, o de quién haya lastimado su ego el día de hoy.

 

Porque cuando el ego de un líder se coloca por encima del derecho internacional, de las instituciones y de la vida humana, el problema deja de ser Trump o Estados Unidos. El problema es que el mundo vuelve a acostumbrarse a que la fuerza sustituya a la ley.

 

Pero bueno, yo nada más digo…



Santy Cervantes



Internacionalista y maestro en Comunicación Política. Cofundador de Pangea Consultoría.

Siempre atento a procesos políticos contemporáneos, con enfoque en poder, narrativa y geopolítica.



Comentarios


Historias del día

bottom of page