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La maroma legislativa de las 40 horas

  • Foto del escritor: Ángel Disraeli Cruz Gutiérrez
    Ángel Disraeli Cruz Gutiérrez
  • hace 16 horas
  • 2 Min. de lectura

La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales fue una de las promesas clave de la actual administración federal encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum. No obstante, su reciente aprobación en el Senado de la República ha dejado un amargo sabor de boca para los entendidos en la materia. A continuación se presenta por qué todas y todos deberíamos tenerlo.


jornada laboral a 40 horas

Partiendo del hecho de que México encabeza la lista de países de la OCDE con mayor número de horas trabajadas al año, resulta una burla que la reducción de la jornada laboral se implemente de manera progresiva hasta el año 2030.  Pero resulta todavía más grotesco que, aun cuando la reforma se ha presentado a bombo y platillo como un logro de la cuarta transformación, en realidad se trata de una maroma legislativa que privilegia los intereses de la clase empresarial mexicana.

 

En ese sentido, el planteamiento inicial de la reforma, solicitada e impulsada por organizaciones de la sociedad civil, implicaba explícitamente la reducción de 6 a 5 días laborales a la semana. Sin embargo, este tema fue ignorado, y en su lugar se optó por distribuir menos horas en los mismos 6 días de la semana. El “descuido” de los senadores es más irónico si se recuerda que, días antes, estos aprobaron de manera económica que los diputados “se ausentaran de trabajar en la semana” con motivo del aniversario de la Constitución de 1917.

 

Aunque las horas laborales se reducirán paulatinamente, las horas extras semanales se aumentaron inmediatamente de 9 a 12. De modo que, en la práctica, la jornada laboral máxima solo se reducirá en 5 horas a la semana (hasta el año 2030). El tiempo “liberado” por la reforma se ha planteado, pues, como una posibilidad para trabajar más. Y no es que, como declaró el diputado Pedro Haces, el mexicano quiera trabajar más en sí mismo, sino que es un principio de economía política que los empleos peor pagados obligan al trabajador a subsanar sus ingresos poniendo en movimiento su fuerza de trabajo hasta el máximo límite posible.

 

Esta reforma hace recordar la descripción que Marx hace en el tomo I de El Capital sobre la manera en que los industriales ingleses burlaban la legislación fabril del siglo XIX a través de artimañas jurídicas y omisiones descaradas que impedían la reducción de la asimetría de poder entre el patrón y el obrero.

 

Todavía queda un camino largo para la consolidación de los derechos laborales en México. En un país con una tasa de informalidad laboral del 54.6% —de acuerdo con cifras del INEGI—, una reforma como la que en este momento presumen los legisladores dista mucho de poder considerarse como un logro.

 


Ángel Disraeli Cruz Gutiérrez

Licenciado en Ciencias Sociales y Estudios Políticos por el IISUABJO. Académico y activista.



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