El machismo ya parece ficción
- Ivette Del Río

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
Columna: Casi todo es otra cosa
Porque sí, la serie retrata un entorno profundamente tóxico, explotación, abusos de poder, acoso, misoginia, nepotismo, todo eso que, lamentablemente, forma parte del ADN de muchos espacios laborales en México.

Este fin de semana se estrenó en México el remake de La Oficina, y la conversación no tardó en encenderse. Como suele pasar con las adaptaciones, hubo opiniones de todo, que si funciona, que si da cringe, que si es demasiado cercana a nuestra realidad laboral. Pero más allá de la calidad de la serie, lo verdaderamente revelador ha sido la forma en la que estamos interpretando lo que vemos.
Porque sí, la serie retrata un entorno profundamente tóxico, explotación, abusos de poder, acoso, misoginia, nepotismo, todo eso que, lamentablemente, forma parte del ADN de muchos espacios laborales en México.
Pero ojo, retratar no es lo mismo que celebrar.
La sátira funciona justamente porque exagera, incomoda, evidencia. La Oficina expone y ridiculiza el machismo. El problema no es lo que la serie muestra, sino la incapacidad de parte de la audiencia para leer ese código. Y ahí es donde la cosa se pone fea cuando la ficción se cruza peligrosamente con la realidad.
Porque mientras en la pantalla se expone el machismo a través de la sátira, en la vida pública seguimos viendo cómo ese mismo machismo se reproduce sin filtro, sin ironía y sin consecuencia. Ahí están las declaraciones de Lord Molécula, quien recientemente generó polémica por comentarios abiertamente sexistas sobre el cuerpo de las mujeres. Ese comentario desatinado en un contexto lleno de mujeres no fue sátira, ni doble lectura, no está interpretando a un personaje; era un discurso real, emitido desde una plataforma real, dirigido a una audiencia real.
Y, sin embargo, la reacción fue distinta.
Dos plataformas, dos contextos, dos reacciones, pero el mismo problema de fondo; el machismo sigue ahí. La diferencia es que en la ficción se intenta exhibirlo, mientras que en la realidad sigue operando con total naturalidad.
Leia en alguna publicación de Facebook, que La Oficina no está fallando, más bien está mostrando lo que somos. Pero como casi todo es otra cosa… seguiremos preguntándonos ¿por qué la realidad sigue pareciéndose tanto a la ficción?










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