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El emprendimiento en la educación temprana

  • Foto del escritor: Claudia Galguera
    Claudia Galguera
  • 25 ago
  • 2 Min. de lectura

El Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2023) reporta que el 66% de los mexicanos perciben el emprendimiento como una buena opción de carrera, aunque solo una fracción concreta la idea en un negocio sostenible. Uno de los grandes retos es que la educación tradicional sigue enfocada en preparar para empleos, más que en desarrollar habilidades de autogestión y creatividad.

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En un mundo donde las redes sociales dictan tendencias y la competencia es feroz, hablar de emprendimiento en la infancia y adolescencia no es exageración: es preparación. Hoy más que nunca, formar una mente emprendedora en los más chicos, es dotarlos de herramientas para navegar en un entorno donde la creatividad, la resiliencia y la innovación valen tanto como un título universitario.


Cuando hablamos de mentalidad emprendedora no se trata de que todos deban tener una empresa antes de los 20 años, sino de cultivar cualidades como la iniciativa, la resolución de problemas, la tolerancia al fracaso y la capacidad de ver oportunidades donde otros ven obstáculos.


El Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2023) reporta que el 66% de los mexicanos perciben el emprendimiento como una buena opción de carrera, aunque solo una fracción concreta la idea en un negocio sostenible. Uno de los grandes retos es que la educación tradicional sigue enfocada en preparar para empleos, más que en desarrollar habilidades de autogestión y creatividad.


Está claro que las infancias que aprenden a ver los errores como oportunidades desarrollan más resiliencia y mayores posibilidades de éxito en entornos cambiantes. Esa mentalidad es, en esencia, la base del espíritu emprendedor.


Las plataformas digitales pueden ser aliadas o enemigas. Por un lado, muestran ejemplos de jóvenes que innovan, crean y generan ingresos desde sus teléfonos. El informe de Common Sense Media (2022) indica que más del 60% de adolescentes en América Latina considera que las redes sociales pueden inspirarlos a crear proyectos o negocios propios.


Pero también pueden imponer un modelo irreal de éxito inmediato: la idea de que basta con volverse viral para alcanzar la independencia financiera. Esto genera frustración y, en algunos casos, abandono temprano de proyectos. Aquí, el papel indispensable de promover, desde las escuelas y los núcleos familiares, ciertas características que motiven el interés por el emprendimiento.


¿Cómo cultivar una mente emprendedora en casa?

  • Fomentar la curiosidad y la creatividad: incentivar que los hijos pregunten, propongan y experimenten.

  • Enseñar finanzas personales desde edades tempranas: como lo recomienda la OCDE (2021), la educación financiera básica fortalece la toma de decisiones responsables.

  • Normalizar el fracaso: compartir experiencias familiares o de emprendedores que fracasaron antes de tener éxito, para quitar el estigma del error.

  • Promover proyectos pequeños: desde vender productos hechos en casa hasta organizar un evento, cada experiencia forma carácter.


La mentalidad emprendedora no se hereda, se cultiva. En tiempos de redes sociales y competitividad global, la verdadera herencia que podemos dar a nuestros hijos es enseñarles a crear, a confiar en sus capacidades y a entender que el futuro no se trata de tener un empleo seguro, sino de tener la capacidad de reinventarse.


Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente la postura de Tinta Negra.

 

 

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