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Ciudad gris: La censura disfrazada de "Limpieza" en Oaxaca de Juárez

  • Foto del escritor: Alexandro Guevara
    Alexandro Guevara
  • hace 14 horas
  • 2 min de lectura

Caminar por las calles del centro de Oaxaca de Juárez solía ser un diálogo constante con los muros. Durante años, la gráfica de resistencia —el grabado, el esténcil, el paste-up— ha sido el pulso de nuestra ciudad; un testimonio visual de nuestras luchas, nuestras alegrías y nuestras exigencias. Sin embargo, últimamente, el Ayuntamiento, comandado por el neo verde (de familia priísta) Ray Chagoya ha decidido que es mejor tener una ciudad muda.


Oaxaca de Juárez

 

Bajo el pretexto del "embellecimiento urbano" y el mantenimiento del patrimonio, las brigadas municipales están desapareciendo sistemáticamente el trabajo de decenas de artistas gráficos. Pero no nos engañemos: esa pintura plana con la que cubren los muros no es limpieza, es censura.

 

La gráfica que adorna nuestras calles no es vandalismo; es arte con memoria. Es el resultado de horas en el taller, de tinta, de rodillos y de un profundo amor por esta tierra. Al tapar un cartel que denuncia una injusticia o que celebra nuestra identidad, el municipio no está borrando "ruido visual", está intentando borrar la voz de quienes habitamos la ciudad y no solo la consumimos.

 

Lo más indignante de esta cruzada contra la gráfica no es solo la pérdida del arte, sino la descarada ironía con la que opera el Ayuntamiento. Mientras criminalizan y borran a los artistas locales, la administración municipal funciona como el empleado de limpieza personal de los grandes negocios.

 

En el centro histórico sobran los hoteles boutique, las galerías exclusivas y las mezcalerías de diseño que facturan decenas y cientos de miles de pesos a costa de la "marca Oaxaca". Son negocios inmensamente lucrativos que se benefician de la estética cultural que los propios artistas han ayudado a construir. Y sin embargo, es el municipio —con nuestros impuestos y su personal— quien va y les pinta las fachadas, tapando cualquier rasgo de disidencia para que el turista no se incomode con la realidad oaxaqueña.

 

¿Por qué el erario público tiene que subsidiar el mantenimiento de negocios que ganan miles de pesos al día? ¿Por qué la ciudad despliega recursos para proteger la imagen de franquicias y espacios gentrificados, mientras persigue a los creadores que han hecho de Oaxaca un referente mundial en la gráfica?

 

La gráfica de las calles es peligrosa porque es libre, porque es nuestra y porque no pide permiso para existir.

 

Podrán comprar miles de litros de pintura gris, terracota o blanca. Podrán mandar a sus cuadrillas a raspar el engrudo en las madrugadas. Pero se equivocan si creen que así van a silenciar a Oaxaca. La gráfica de resistencia nació de la necesidad de hablar cuando los canales oficiales se cerraron, y esa necesidad sigue intacta.

 

Hoy tapan un muro, pero mañana habrá dos más. Porque la pintura del Ayuntamiento se descascara, pero la resistencia en Oaxaca tiene raíces profundas. Y el arte verdadero siempre encuentra la manera de salir a la luz.


Doctor en Comunicación y Periodismo, Maestro en Comunicación Política.

Oaxaca de Juárez

**Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente la postura de Tinta Negra.

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